Mitos sobre cirugía láser ocular que conviene aclarar
Dr. Guillermo Enríquez Tostado11 de septiembre de 20269 min de lectura

En este artículo
- ¿Qué se entiende por cirugía láser ocular?
- Mito 1: “Cualquier persona puede operarse si usa lentes”
- Mito 2: “La cirugía elimina para siempre la necesidad de lentes”
- Mito 3: “Si se utiliza láser, no existen riesgos importantes”
- Mito 4: “Todos obtienen el mismo resultado y se recuperan igual”
- ¿Qué preguntas ayudan a tomar una decisión informada?
- Preguntas frecuentes
- ¿La cirugía láser ocular corrige la presbicia?
- ¿El ojo seco impide siempre una cirugía refractiva?
- ¿Una buena visión con lentes garantiza un buen resultado sin lentes?
- Conclusión
- Referencias
Resumen: La cirugía láser ocular puede ayudar a reducir la dependencia de anteojos o lentes de contacto en algunas personas, pero no es universal, no elimina todos los riesgos y no produce resultados idénticos en cada paciente. La decisión depende de la estabilidad de la graduación, la salud de la córnea y la superficie ocular, la edad, las actividades y las expectativas individuales.
¿Qué se entiende por cirugía láser ocular?
La expresión suele referirse a procedimientos de cirugía refractiva que modifican la forma de la córnea para corregir errores como miopía, hipermetropía o astigmatismo. El LASIK es una de las técnicas más conocidas; también existen alternativas como PRK y otros procedimientos, cuya elección depende de las características del ojo y del objetivo visual.
El National Eye Institute explica que la cirugía refractiva no es adecuada para todas las personas y que se necesita una evaluación ocular completa para valorar si LASIK u otra opción puede ser apropiada.
Por eso, hablar de “cirugía láser” como si existiera una sola técnica y un resultado predecible para todos puede generar expectativas poco realistas.
Mito 1: “Cualquier persona puede operarse si usa lentes”
Realidad: usar anteojos o lentes de contacto no significa, por sí mismo, que una persona sea candidata a cirugía refractiva.
Antes de considerar un procedimiento suelen revisarse, entre otros aspectos, la estabilidad de la graduación, el grosor y la forma de la córnea, la presencia de ojo seco, el tamaño de las pupilas y la existencia de enfermedades oculares. El queratocono, algunas infecciones oculares, el glaucoma, las cataratas y el ojo seco pueden aumentar el riesgo o modificar la conveniencia de LASIK, de acuerdo con el National Eye Institute.

La FDA también señala situaciones que requieren precaución o pueden hacer que una persona no sea buena candidata, como una graduación que ha cambiado recientemente, ciertas enfermedades que afectan la cicatrización, antecedentes de herpes ocular, córneas delgadas, ojo seco o participación frecuente en deportes de contacto.
La candidatura no se resuelve únicamente con la graduación escrita en una receta. Requiere valoración individual y mediciones específicas.
Mito 2: “La cirugía elimina para siempre la necesidad de lentes”
Realidad: el objetivo suele ser reducir la dependencia de anteojos o lentes de contacto para determinadas actividades, pero algunas personas pueden seguir necesitándolos.
Puede quedar un error refractivo residual, presentarse una regresión parcial de la corrección o cambiar la visión con el tiempo. El National Eye Institute indica que algunas personas aún requieren anteojos o lentes de contacto después de LASIK y que, en ciertos casos, puede considerarse otra intervención.
Además, la cirugía corneal no detiene el proceso natural de envejecimiento del enfoque cercano. La presbicia suele aparecer después de los 45 años y afecta la capacidad de enfocar objetos cercanos. El National Eye Institute describe la presbicia como un cambio relacionado con la edad; por ello, una persona que ve bien de lejos después de una cirugía puede necesitar anteojos para leer más adelante.
La posibilidad de reducir el uso de lentes debe plantearse como una meta individual, no como una promesa de independencia completa y permanente.
Mito 3: “Si se utiliza láser, no existen riesgos importantes”
Realidad: que se utilice tecnología láser no significa que el procedimiento esté libre de efectos secundarios o complicaciones.
Entre los efectos que pueden presentarse están la resequedad ocular, visión borrosa o fluctuante, sensibilidad a la luz, halos, deslumbramiento, imágenes fantasma o visión doble. El National Eye Institute señala que algunos síntomas suelen mejorar con el tiempo, aunque en raras ocasiones pueden persistir.
La FDA documentó en los estudios PROWL que algunos participantes presentaron síntomas visuales nuevos después de LASIK; hasta 46% reportó al menos un síntoma visual a los tres meses, aunque menos de 1% tuvo dificultad para realizar sus actividades habituales debido a un síntoma individual y más de 95% manifestó satisfacción con su visión. Estas cifras describen resultados de estudios concretos y no predicen exactamente lo que ocurrirá en una persona determinada. La información está disponible en el proyecto de calidad de vida relacionado con LASIK de la FDA.

También pueden ocurrir problemas de cicatrización corneal, infección, pérdida de visión o una calidad visual menor que antes de la intervención. La frecuencia y gravedad dependen de la técnica, el equipo, las características del ojo y otros factores clínicos; por eso no conviene reducir la conversación a “es seguro” o “es peligroso” sin contexto.
Mito 4: “Todos obtienen el mismo resultado y se recuperan igual”
Realidad: los resultados visuales y la recuperación pueden variar.
La córnea no tiene la misma forma ni el mismo grosor en todas las personas. También influyen el tipo y magnitud del error refractivo, la calidad de la película lagrimal, la edad, la respuesta de cicatrización, las actividades cotidianas y la técnica seleccionada.
El resumen de evaluación preoperatoria de la Academia Americana de Oftalmología describe la valoración previa como un proceso estructurado para identificar riesgos corneales, problemas de la superficie ocular y factores que pueden afectar la calidad óptica. También señala la necesidad de hablar sobre ojo seco, presbicia, posible graduación residual, síntomas nocturnos, infección y otras complicaciones.
El tiempo de recuperación tampoco debe expresarse como una garantía fija. El National Eye Institute indica que la visión puede mejorar después de la cirugía, mientras el ojo continúa sanando durante un periodo que puede llegar a dos o tres meses. El curso real debe explicarse según la técnica realizada y la evolución de cada paciente.
- •“Si uso lentes, soy candidato.” — Qué conviene considerar: La graduación es solo una parte de la evaluación. · Qué requiere valoración: Forma y grosor corneal, superficie ocular, estabilidad refractiva y salud general del ojo.
- •“Nunca volveré a usar lentes.” — Qué conviene considerar: Puede persistir graduación residual o aparecer presbicia. · Qué requiere valoración: Edad, necesidades de visión cercana y expectativas personales.
- •“No hay riesgos porque es con láser.” — Qué conviene considerar: Puede haber ojo seco, halos, deslumbramiento, infección u otras complicaciones. · Qué requiere valoración: Riesgo individual y tolerancia a posibles cambios en la calidad visual.
- •“Todos ven igual después.” — Qué conviene considerar: La respuesta y la recuperación son variables. · Qué requiere valoración: Técnica, anatomía ocular, graduación y evolución posoperatoria.
¿Qué preguntas ayudan a tomar una decisión informada?
Antes de decidir, puede ser útil preguntar:
- •¿Qué procedimiento se propone y por qué?
- •¿La graduación ha permanecido estable?
- •¿Hay signos de ojo seco, alteraciones corneales o alguna enfermedad ocular?
- •¿Qué tan probable es que siga usando lentes para ciertas actividades?
- •¿Qué síntomas visuales pueden aparecer, especialmente por la noche?
- •¿Qué alternativas existen, incluidos anteojos, lentes de contacto u otra técnica refractiva?
La alternativa más adecuada no siempre es una cirugía. Para algunas personas, continuar con anteojos puede ofrecer una corrección clara sin exponerse a los riesgos quirúrgicos; el National Eye Institute considera los anteojos una forma sencilla y segura de corregir los errores de refracción. En otros casos pueden analizarse lentes de contacto o procedimientos distintos, siempre con evaluación oftalmológica.
Preguntas frecuentes
¿La cirugía láser ocular corrige la presbicia?
El LASIK puede corregir ciertos errores refractivos, pero no corrige la presbicia relacionada con la edad. Una persona puede mejorar su visión lejana y posteriormente necesitar apoyo óptico para leer o realizar tareas cercanas.
¿El ojo seco impide siempre una cirugía refractiva?
No necesariamente en todos los casos, pero el ojo seco puede aumentar las molestias y el riesgo de síntomas después de LASIK. La severidad, la causa y el estado de la superficie ocular deben evaluarse antes de decidir.
¿Una buena visión con lentes garantiza un buen resultado sin lentes?
No. Ver bien con anteojos o lentes de contacto no permite predecir por sí solo la respuesta a la cirugía. La valoración debe considerar la córnea, la graduación, la salud ocular, las expectativas y la tolerancia a posibles efectos secundarios.
Conclusión
Los mitos sobre cirugía láser ocular suelen surgir cuando se presentan los beneficios sin explicar sus límites. El procedimiento puede reducir la dependencia de lentes en personas seleccionadas, pero no es universal, no elimina todos los riesgos y no produce resultados idénticos.
Una valoración oftalmológica completa permite saber si existe una opción razonable, qué alternativas hay y qué resultado sería realista en cada caso. La decisión debe tomarse con información suficiente y sin presión. Si deseas conocer qué aspectos suelen revisarse en una evaluación, puedes consultar la información de valoración oftalmológica, sin que este contenido sustituya una consulta médica.
Referencias
- •National Eye Institute. Cirugía para los errores de refracción. Actualización consultada: 5 de noviembre de 2025.
- •National Eye Institute. Presbicia. Actualización consultada: 5 de noviembre de 2025.
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Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica ni constituye un diagnóstico.
Esta información es de carácter orientativo y no sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Cada caso se define en una valoración presencial.


